De las computadoras a las vacas

Lunes, agosto , 2010

    Luego de fundar una empresa informática que hoy es líder, Joel Chornik se inició en la producción, a la que busca revolucionar con sus conocimientos tecnológicos

    “Honestamente, no sabía nada de campo”, confiesa Joel Chornik. Tampoco tenía por qué saber. Con 27 años, es uno de los directores de El Server, una empresa informática que fundó con 15 años, mientras estaba en el colegio, y que hoy es una de las tres más importantes proveedoras de servicios de Internet del país.

    Sin embargo, hace tres meses, la muerte de sus abuelos dejó a Joel y a su hermano mayor al frente de El Aguará, el campo de 30.000 hectáreas que la familia tiene a unos 20 kilómetros de Chorotis, Chaco.

    En ese momento Chornik se planteó dos desafíos. “Primero, llevar la práctica de una empresa a otra”, dice en entrevista con LA NACION.

    “Hacer cerrar los números, controlar los stocks, la gestión con los proveedores son cosas que uno aprende y después las puede aplicar en todos lados. Lo que cambian son los tiempos entre la acción y sus resultados”, relató.

    Mientras cualquier decisión ejecutada en El Server consigue un efecto en menos de diez días, las acciones que toma en El Aguará prevén resultados para uno o dos años después, y a veces más.

    El siguiente desafío y “el más difícil -confiesa Chornik- fue aprender de campo”. Por suerte, dice, en el administrador y en el mayordomo de la estancia encontró a dos buenos tutores que de a poco fueron interiorizándolo en el sector agropecuario, hasta ese momento inexplorado por él. “No podía creer que una vaca llegara a tomar 60 litros de agua por día”, dice, divertido, Chornik a LA NACION.

    Esa fue una de las cosas que aprendió en estos tres meses y que lo sorprendieron mucho, al igual que le llamaron la atención los volúmenes que se manejan en el sector.

    “Es increíble que una hectárea sembrada pueda dar 8000 kilos de alimento”, dijo.

    El Aguará tiene su foco puesto en la ganadería. Sus mejores tierras están arrendadas por un pool de siembra y el resto está destinado a la cría, invernada y feedlot. El establecimiento posee un rodeo de Brangus de 15.000 cabezas, que fue distinguido en LA NACION Ganadera Norte por la excelencia de sus animales.

    “No saber nada de campo es lo mejor y lo peor que tengo para ofrecerle al campo”, reflexiona Chornik. Está seguro de que eso lo libra de preconceptos y así, de a poco, irá fusionando la experiencia informática con la agropecuaria.

    “Hay muchos sistemas de gestión que se utilizan en el campo que están lejos de la tecnología de punta que maneja Internet.” Por ejemplo, hoy cualquier chacarero está pagando 15.000 pesos para tener un software de gestión por ambientes de los potreros. Chornik dice que él lo podría resolver con un GPS de 800 pesos y un programa informático en el que ya está trabajando su equipo de El Server.

    El siguiente paso es usar códigos de identificación por radio frecuencia (RFID, por sus siglas en inglés), que serán el código de barras del futuro. Con él buscará hacer un seguimiento más eficiente del ganado y crear un sistema de trazabilidad, cabeza por cabeza.

    Compartir secretos

    Cuando se trata de campo, no tiene problemas en compartir secretos de negocios. En este sector, “por vender más, no vas a dejar al otro sin clientes”, afirma Chornik. Para él ésa es una de las razones por las cuales el productor agropecuario es tan solidario.

    “Si tenés una duda, te explican todo, hasta te invitan a comer a sus casas.” En cambio, aclara que en el rubro informático la situación es distinta. “Si viene alguien a El Server a pedir que le mostremos algún secreto de negocios, lo recibimos con un hacha”, confiesa, y se ríe de los extremos.

    Por Mercedes Manfroni
    Para LA NACION

    Fuente: Diario La Nacion