El momento para ampliar la fábrica

Viernes, abril , 2011

    15/04/2011 00:02 , por Alejandro Rollán. Fuente: La Voz del Interior

    El valor del ternero obliga a replantear la invernada. La producción de vaquillonas preñadas es una opción.

    Para los criadores, el tiempo durante el cual fueron el eslabón más débil de la cadena ganadera parece haber quedado atrás. El precio alcanzado por el ternero les devolvió la fuerza y los convirtió en el jugador del momento dentro de la producción de carne.

    La contracara es la del invernador que, si bien se encuentra con un buen valor de venta para el novillo, percibe un resultado muy exiguo frente al alto costo de reposición del ternero (relación de compra-venta).

    La coyuntura sobre la cual se desenvuelve el mercado de ganados y carne fue tema de análisis de la Mesa ganadera que han conformado los 13 grupos Crea de la Región Córdoba Norte.

    Identificados por su marcado perfil como criadores, que en muchos de los casos han incorporado en los últimos años al ciclo completo, los productores de la zona ligados al Movimiento Crea repasaron los números que hoy ofrece la actividad y evaluaron alternativas comerciales. El encargado de facilitar el taller de trabajo, fue el técnico de la Unidad de Investigación y Desarrollo de Aacrea y Líder del Proyecto Empresa, Juan Marcos Olivero Vila.

    Volver a la fuente. “Hay una proporción importante de productores con ciclo completo que está viendo más atractivo aumentar su negocio de cría, en vez de continuarlo hasta el novillo terminado. Esto acompañado por una importante mejora en la eficiencia lograda durante los últimos años. Por eso este año algunos han decidido vender una proporción de sus terneros, y aumentar la cantidad de vientres”, destacó Olivero Vila en diálogo con La Voz del Campo .

    Para el técnico, la decisión de algunos ganaderos de no engordar parte de sus terneros, les permitirá recomponer también sus planteos forrajeros, refertilizar praderas viejas, mejorar su infraestructura, o aumentar la cantidad de vientres, ya sea a partir del aumento de la reposición con sus propios terneras o por la compra de nuevos reproductores. “Van a ir preparando el campo para cuando la relación de precios entre el ternero y el novillo sea más favorable para la invernada”, precisó. También algunos han optado por vender los terneros y comprar terneras para venderlas como vaquillonas preñadas, una categoría muy demandada. El que está más complicado es el invernador. Si bien goza de la sensación “de bolsillo lleno”, que genera la venta de una jaula de novillos, cuando viene el momento de la reposición, las expectativas cambian. La compra de terneras para su terminación en vaquillonas preñadas puede ser una salida. Los productores admiten que si es bueno el precio del novillo, mucho, mejor es el de los terneros y las vacas.

    Superior a la década. Si se compara las relaciones de precios actuales entre categorías con los promedios de los últimos 10 años, la diferencia es notable. Según Olivero Vila, la relación de precio entre la compra del ternero y venta del novillo es actualmente 23,5 por ciento superior al promedio de la década. A los valores actuales (un ternero a 12,5 pesos y un novillo a 8,90 pesos el kilo vivo), la relación es 1,40. “Llegó a ser incluso de 1,5 en diciembre, el valor más alto de la década”, recordó el especialista.

    El valor de la vaca preñada es aproximadamente un 20 por ciento superior: mientras el promedio en los últimos 10 años marca un precio equivalente a 323 kilos de novillo por vaca, su cotización actual trepa a 394 kilos de novillo por vaca.

    Para seguir de cerca. La actual coyuntura de precios obliga a los ganaderos a saber, como nunca, dónde están parados y a monitorear de cerca los indicadores más sensibles de su negocio.

    Si el establecimiento cuenta con un bajo porcentaje de destete, la primera estrategia a implementar sería mejorar ese indicador de procreo, pero también tratar (mientras tanto) de vender la vaca vacía lo más gorda posible, debido a la alta participación de esta categoría en el total de los kilos vendidos, recomendó Olivero Vila. “Si la producción de carne está sustentada en los kilos de vaca vacía, le tengo que poner valor a esa categoría”, agregó.

    Reducir la edad al primer entore puede ser una medida efectiva en los modelos en los cuales el porcentaje de preñez ya es bueno, debido a que permite acortar los tiempos. Para el técnico, no tiene ningún sentido adelantar el servicio si antes no se han mejorado los porcentajes de preñez.

    El aumento de la carga puede ser una buena estrategia cuando el porcentaje de destete ya es alto y el resto de los indicadores acompañan.

    “De lo contrario se estaría ante la situación de un modelo débil al que le sigo inyectando capital aumentando el número de vientres en servicio y no obtengo como contrapartida un buen retorno de la inversión”, graficó Olivero Vila.

    Si la idea es recomponer el stock, nivelar hacia arriba los indicadores claves de procreo será el desafió que tendrá la ganadería en los próximos años. Aprovechar el buen momento de precios que tiene la cría puede servir para mejorar el promedio nacional de destete, que se ubica desde hace varios años en un 63 por ciento. Ya hay productores, dentro del movimiento Crea, que están por encima del 85 por ciento.