La hacienda y la leche recuperan valor en dólares

julio 1st, 2010 by plucia

Evolución: en los últimos 11 meses, el novillo duplicó su cotización en pesos y subió 95% en dólares

El valor en pesos de la hacienda se duplicó en los últimos 11 meses, en tanto que en dólares registró un incremento similar -del 95 por ciento- debido al estancamiento de la paridad nominal de la divisa.

A su vez, la leche cruda a nivel tambo también se encareció en el mismo período, aunque con porcentajes menos espectaculares. En este caso, la suba ronda el 45 por ciento en pesos y 40 por ciento en dólares, según un trabajo realizado por Juan Manuel Garzón, economista del Ieral de la Fundación Mediterránea.

Si bien la demanda tanto interna como externa se está replegando frente a la suba de precios, no se observa todavía un proceso claro de desaceleración o de reversión del fenómeno, indica el trabajo.

Lo que sí está claro -indica Garzón- es que en estos dos rubros la producción argentina recuperó valor en dólares y los niveles de precios en el mercado interno se acercan o exceden a los que se manejan en los países vecinos, también productores y exportadores, con la excepción de Chile (ver Cambio de tendencia ).

En el período 2003-2010, el trabajo distingue tres etapas en materia de precios relativos entre estos países productores. La primera se extiende hasta el 2005 en la que los precios locales acompañan el de los vecinos, con meses en los que, incluso, la hacienda fue más barata en aquellos, medida en dólares.

En una segunda etapa (desde 2006 hasta comienzos de 2010), la hacienda local se abarata respecto de los vecinos, y sus precios no varían, en un contexto en el que la carne y otras commodities se valorizan en el mundo. En la tercera etapa, más reciente, la hacienda vuelve a recuperar valor y se pone por encima de las cotizaciones de los vecinos (un 15 por ciento), más en línea con el que debiera prevalecer en un mercado regido por valores de paridad internacional.

En la etapa de carne argentina barata (2006-2009) tuvo incidencia la fuerte intervención del mercado, con medidas diseñadas para limitar las exportaciones y redireccionar de manera forzada la producción hacia el mercado interno.

En los últimos meses, la mayor libertad de mercado, sumada a una importante reducción en la oferta de animales (por la elevada faena de hembras y las secuelas de condiciones climáticas adversas) fueron factores determinantes del ajuste de precios. «Este ajuste eliminó la brecha entre los precios internos y los internacionales, pero ha ido un poco más allá, a los efectos de equilibrar un mercado que se ha quedado con poca oferta para una demanda que se recupera luego de un año de crisis», indicó el economista.

El caso de la leche. Si bien la Argentina ha tenido histórica y sistemáticamente una leche más barata en dólares que sus vecinos, la brecha se hizo grande, de manera artificial, en buena parte de 2007 y 2008, también a consecuencia de las intervenciones del Gobierno. Hubo meses en los que el litro de leche valía en promedio 45 centavos de dólar en los vecinos, mientras que en el país cotizaba a 28 centavos (un 35 por ciento menos).

La caída de precios internacionales de fines de 2008 y su efecto muy negativo sobre los vecinos (en especial Uruguay), la mayor libertad de mercado en Argentina (se eliminan valores de corte, derechos de exportación) y un contexto de poca oferta interna de leche, hicieron que los precios entre países vuelvan a aproximarse y hoy puedan observarse valores bastante similares, cercanos a los 30 centavos de dólar.

Hacia adelante, analiza Garzón, el Gobierno puede permitir que el mercado interno copie los movimientos de los precios externos (como en los últimos meses), o puede intentar atenuar las subas (como en 2007-2008).

Un esquema como el actual, donde convive un tipo de cambio nominal contenido con una inflación de dos dígitos resulta difícil de sostener. Una situación excepcional de precios internacionales (que en el contexto argentino ayuda a generar recursos fiscales vía retenciones), junto a un esquema de subsidios, pueden sólo atenuar por un período corto los efectos adversos de un atraso cambiario sobre la competitividad de los productores de transables, advierte el trabajo.

Fuente: La Voz del Interior – Córdoba – 22/06/2010

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